Querido diario, soy yo, la Hija Pródiga, la Avergonzada Intrépida Arqueóloga.
Después de leída tu carta-regañina voy a redimirmey a empezar a pagar mi deuda.
Hace... mucho tiempo (concretamente el 15 de julio) mis amigos V y Y me invitaron a una excursión a Yokohama.
Yokohama es el antiguo puerto comercial de Tokyo. Aunque ahora sigue haciendo las veces de puerto, es más un reflejo de modernidad. Está lleno de rascacielos, hoteles de lujo y enormes centros comerciales al más puro estilo americano... ¡y a prueba de terremotos!
Quedé con mis amigos en la estación de metro (a la que, por supuesto llegué media hora antes) y pusimos rumbo a Yokohama donde nos esperaban Y y T con la hija de una amiga suya: K-chan, a la que querían presentarme.
(* Lo se, es un toston lo de las letras pero, hasta que no reciba permisos no pondre sus nombres... ni sus fotos, claro)
De la estación de Yokohama cogimos un barquito que nos dió una vuelta por el puerto, el Minato Mirai. Esta zona fue reurbanizada con las últimas modernidades arquitectónicas, incluido el edificio que hasta hace poco fue el más alto de Japón con 296 metros y 70 plantas: el Landmark Tower.
Dimos una vuelta por esta zona tan moderna. Recuerdo que hacía muchísimo calro así que de vez en cuando entrabamos en alguno de los hoteles de 5 estrellas. Me sorprendió ver que en todos se estaban celebrando bodas en el propio hall, decorado con flores y, por qué no, cosas parecidas a altares de iglesias cristianas con sus cruces y todo. Tengo que informarme más de esto porque las bodas "occidentales" que organizan aquí harían temblar al mismisimo Lauren Postigo y su boda por el rito zulu y sus demás excentricos "amigos"
También entramos en un centro comercial que parecía un pasillo enorme y que unía una punta con la otra del puerto.
Y vimos, de lejos, la famosa noria del parque de atracciones de Yokohama.
Sinceramente a mí estas cosas me parecen bastante horteras así que, en este sentido, Yokohama no me gustó demasiado.
Siguiendo con nuestro periplo llegamos al lugar más conocido de Yokohama. Como ya dije antes, Yokohama era el puerto comercial y si en el mediterraneo los comerciantes por excelencia eran los fenicios, en Asia, son los chinos.
Yokohama tiene el barrio chino más grande de Japón y, personalmente me hizo más gracia que el de Nueva York.
Según me contó Y-san, en el barrio chino de Yokohama viven familias chinas desde hace varias generaciones. Dentro de este barrio tienen sus propias escuelas, medicos, supermercados, bibliotecas, etc, por lo que, aunque hayan nacido en japón al igual que sus padres o abuelos, muchos nisiquiera saben japonés.
El barrio chino estaba lleno de restaurantes, tiendas de comida y de ropa que no diferían mucho de los "Todo a 100" españoles y de adivinos. Me llamó mucho la atención la cantidad de tiendas que estaban dedicadas a la lectura de las lineas de la mano o del iris del ojo. T-san me contó que es una técnica china muy antígua con la que se pueden determinar enfermedades a partir de las manchas del iris del ojo.
Dato chistoso. Cuando entramos en el Barrio Chino por una de sus puertas, V-san me dijo "a partir de ahora todos los kanjis que vean son chinos así que no los entenderás" a lo que respondí "no hay problema... tampoco entiendo los japoneses".
Tiendas, restaurantes... y por supuesto un templo. Llama la atención lo que contrasta con la sobriedad japonesa. Te dejo, espero que ya menos cabreado diario, unos detalles del tejado.
Comimos en un restaurante chino. La comida, huelga decirlo, no se parece en nada a la que sirven en los resturantes españoles. Nos pusieron en una especie de reservado en un ruidoso restaurante atendido por jovenes chinos de ropa hortera. La mesa era redonda y tenía una bandeja de esas que da vueltas. No pude evitar acordarme de la esena del principio de Indiana Jones y el Templo Maldito (y que llevo horas intentando buscar sin éxito)
La forma de comer también era distinta. Te traían los platos de uno en uno con una pila de platitos pequeños. Para no mezclar los sabores de la comida, los platitos pequeños se cambiaban después de cada uso.
Y llegamos a la parte preferida de muchos: ¿Qué comimos?
Gambas agridulces. Picaban un montón pero estaban muy ricas.
Una verdura china llamada (en japonés) kuushinsai. En kanji, 空心菜: 空, vacío; 心, corazón, 菜, verdura; es decir, la verdura con el corazón vacío y, como su propio nombre indica era una verdura cuyo tallo estaba hueco. Me supo mucho a grelo. Estaba muy rica.
Shitake y takenoko, es decir, bambú y setas chinas. Buenísimas.
Pato a la Pekinesa, con sus obleas, la salsa y la cebollita. En realidad dentro se mete la piel churruscada del pato y la carne se come aparte.
Arroz... raro. El arroz era hinchado, tipo cereales. Venía en forma de tabletas cuadradas. Lo ponían en el
bol y le echaban por encima sopa de aleta de tiburón (otra cosa que no tiene nada que ver con lo que sirven
en España) Al echar la sopa el arroz empezaba a chisporrotear. Estaba bueno aunque a mí el arroz inflado así me sabe a desayuno.
Yakisoba o fideos fritos.
Y de postre una especie de flan de arroz y coco que estaba bastante bueno.
Y toda esta excelente comida fue (como dicen los pedantes críticos gastronómicos) maridada con un excelente licor chino de arroz que a mí no me gustó porque estaba demasiado dulzarrón.
En resumen, que fuí a Yokohama y me lo pasé muy bien.
* Como despedida, no conseguí encontrar la escena del principio de Indiana Jones que comentaba pero si que encontré esta.
Después de leída tu carta-regañina voy a redimirmey a empezar a pagar mi deuda.
Hace... mucho tiempo (concretamente el 15 de julio) mis amigos V y Y me invitaron a una excursión a Yokohama.
Yokohama es el antiguo puerto comercial de Tokyo. Aunque ahora sigue haciendo las veces de puerto, es más un reflejo de modernidad. Está lleno de rascacielos, hoteles de lujo y enormes centros comerciales al más puro estilo americano... ¡y a prueba de terremotos!
Quedé con mis amigos en la estación de metro (a la que, por supuesto llegué media hora antes) y pusimos rumbo a Yokohama donde nos esperaban Y y T con la hija de una amiga suya: K-chan, a la que querían presentarme.
(* Lo se, es un toston lo de las letras pero, hasta que no reciba permisos no pondre sus nombres... ni sus fotos, claro)
De la estación de Yokohama cogimos un barquito que nos dió una vuelta por el puerto, el Minato Mirai. Esta zona fue reurbanizada con las últimas modernidades arquitectónicas, incluido el edificio que hasta hace poco fue el más alto de Japón con 296 metros y 70 plantas: el Landmark Tower.
Dimos una vuelta por esta zona tan moderna. Recuerdo que hacía muchísimo calro así que de vez en cuando entrabamos en alguno de los hoteles de 5 estrellas. Me sorprendió ver que en todos se estaban celebrando bodas en el propio hall, decorado con flores y, por qué no, cosas parecidas a altares de iglesias cristianas con sus cruces y todo. Tengo que informarme más de esto porque las bodas "occidentales" que organizan aquí harían temblar al mismisimo Lauren Postigo y su boda por el rito zulu y sus demás excentricos "amigos"
También entramos en un centro comercial que parecía un pasillo enorme y que unía una punta con la otra del puerto.
Y vimos, de lejos, la famosa noria del parque de atracciones de Yokohama.
Sinceramente a mí estas cosas me parecen bastante horteras así que, en este sentido, Yokohama no me gustó demasiado.
Siguiendo con nuestro periplo llegamos al lugar más conocido de Yokohama. Como ya dije antes, Yokohama era el puerto comercial y si en el mediterraneo los comerciantes por excelencia eran los fenicios, en Asia, son los chinos.
Yokohama tiene el barrio chino más grande de Japón y, personalmente me hizo más gracia que el de Nueva York.
Según me contó Y-san, en el barrio chino de Yokohama viven familias chinas desde hace varias generaciones. Dentro de este barrio tienen sus propias escuelas, medicos, supermercados, bibliotecas, etc, por lo que, aunque hayan nacido en japón al igual que sus padres o abuelos, muchos nisiquiera saben japonés.
El barrio chino estaba lleno de restaurantes, tiendas de comida y de ropa que no diferían mucho de los "Todo a 100" españoles y de adivinos. Me llamó mucho la atención la cantidad de tiendas que estaban dedicadas a la lectura de las lineas de la mano o del iris del ojo. T-san me contó que es una técnica china muy antígua con la que se pueden determinar enfermedades a partir de las manchas del iris del ojo.
Dato chistoso. Cuando entramos en el Barrio Chino por una de sus puertas, V-san me dijo "a partir de ahora todos los kanjis que vean son chinos así que no los entenderás" a lo que respondí "no hay problema... tampoco entiendo los japoneses".
Tiendas, restaurantes... y por supuesto un templo. Llama la atención lo que contrasta con la sobriedad japonesa. Te dejo, espero que ya menos cabreado diario, unos detalles del tejado.
Comimos en un restaurante chino. La comida, huelga decirlo, no se parece en nada a la que sirven en los resturantes españoles. Nos pusieron en una especie de reservado en un ruidoso restaurante atendido por jovenes chinos de ropa hortera. La mesa era redonda y tenía una bandeja de esas que da vueltas. No pude evitar acordarme de la esena del principio de Indiana Jones y el Templo Maldito (y que llevo horas intentando buscar sin éxito)
La forma de comer también era distinta. Te traían los platos de uno en uno con una pila de platitos pequeños. Para no mezclar los sabores de la comida, los platitos pequeños se cambiaban después de cada uso.
Y llegamos a la parte preferida de muchos: ¿Qué comimos?
Gambas agridulces. Picaban un montón pero estaban muy ricas.
Una verdura china llamada (en japonés) kuushinsai. En kanji, 空心菜: 空, vacío; 心, corazón, 菜, verdura; es decir, la verdura con el corazón vacío y, como su propio nombre indica era una verdura cuyo tallo estaba hueco. Me supo mucho a grelo. Estaba muy rica.
Shitake y takenoko, es decir, bambú y setas chinas. Buenísimas.
Pato a la Pekinesa, con sus obleas, la salsa y la cebollita. En realidad dentro se mete la piel churruscada del pato y la carne se come aparte.
Arroz... raro. El arroz era hinchado, tipo cereales. Venía en forma de tabletas cuadradas. Lo ponían en el
bol y le echaban por encima sopa de aleta de tiburón (otra cosa que no tiene nada que ver con lo que sirven
en España) Al echar la sopa el arroz empezaba a chisporrotear. Estaba bueno aunque a mí el arroz inflado así me sabe a desayuno.
Yakisoba o fideos fritos.
Y de postre una especie de flan de arroz y coco que estaba bastante bueno.
Y toda esta excelente comida fue (como dicen los pedantes críticos gastronómicos) maridada con un excelente licor chino de arroz que a mí no me gustó porque estaba demasiado dulzarrón.
En resumen, que fuí a Yokohama y me lo pasé muy bien.
* Como despedida, no conseguí encontrar la escena del principio de Indiana Jones que comentaba pero si que encontré esta.

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