Querido diario, soy yo, La Intrépida Arqueóloga....
... o
debería decir ¡¡Cuánto tiempo!!
Ultimamente he estado demasiado desaparecida. Se me acumulan las cosas que contarte con mi apretada agenda y así no se puede.
Pero como dijo Jack el destripador, vayamos por partes.
Esta entrada la tenía preparada desde hacía tiempo pero necesitaba acabar el dibujito de Polvorilla así que, aprovechando que estoy de vacaciones y hoy me voy a tomar el día libre (¬ ¬) ¡¡toma actualización!!
Creo que ya
os hablé de ese barrio, lleno de tiendas de ropa de segunda mano o de
diseñadores japoneses desconocidos. Es una especie de Malasaña... Yo había ido
un fin de semana pero un día al salir de la
escuela, como hacía buen tiempo, un amigo y yo nos cogimos el metro y nos dimos una
vuelta por allí.
La verdad
es que es un barrio muy bueno, con mucho ambiente joven y un poco bohemio de
este que mezcla lo nuevo con lo viejo (había unos bares la mar de peculiares).
Cuando consiga un trabajo y dinero me mudo a algún apartamento allí...
Pues bien,
en una floristería de allí fue adquirido mi pinchudo amigo. Y de eso va este
correo...
¡¡DE LAS
COMPRAS EN JAPÓN!!



