Ya estoy
Hace unos días recibí por correo el Certeficado de Elegibilidad. Es un papel con tu foto y tus datos que, por así decirlo, se canjea por el visado en la embajada.
Además de ese Certificado de Elegibilidad tuve que llevar el pasaporte (guardado a buen recaudo en el cajón de las bragas), una foto de carnet (que tuve que hacerme deprisa y corriendo y en la que salgo con cara de pervertidora de idols) y ¿a que no sabeis que más? ¡EXACTO! Un formulario con datos sobre mi vida. A estas alturas el Ministerio de Inmigración (reverencia, reverencia) ya debe saber hasta que pie calzo
La embajada está en la zona aburrida de Serrano. Sólo hay chaletes y edificios oficiales. Por cierto, en uno estaba entrando una furgoneta de catering que rezaba "de alta categoría". Allí entré yo, escuchando música coreana (ahí, provocando). Es curioso eso que dicen de que todo se pega (menos la hermosura y así me he quedado yo) y es cierto. En la embajada todo el mundo es agradable niponamente hablando.
No es que me queje, ni mucho menos, de la amabilidad española (no soy uno de esos que por haber vivido fuera un par de años se atreve a criticar con chulería y poco criterio el país del que es sin darse cuenta de que él mismo es igual o peor -y si, creo que todos sabemos o intuimos de quien estoy hablando-) Pero si que me sorprendió el trato que recibí en esta visita.
Según entré el guardia de seguridad salió sonriente de su garita y me pidió amablemente que le dejase el DNI (explicándome el motivo y todo) y que pusiese mis cosas en la bandeja para pasar por el arco. Tomó mis datos, hizo un par de bromas simpáticas y me acompañó hasta la puerta por la que debía entrar diciéndome el piso al que debía subir.
Subí a la Sección Consular, dónde tenía que entregar todos los papeles. La señora, una japonesa ya mayor, estaba sóla en la planta y sí, estaba viendo un programa de cocina de la televisión japonesa y tronchándose ella sóla.
- ¿Disculpe?
- Ah! Hola! Si!
- Venía a entregar los papeles para solicitar el visado
- ¡Ah! Llamaste antes, si si si. ¿Traes todo?
- Si
- Muy bien, rellena este formulario, por favor.Otra cosa que me ha llamado la atención de todo este proceso es que todos (pero TODOS) los formularios que tienes que rellenar, siempre vienen acompañados de un modelo para que te guies.
Al ratito de estar concentrada en el formulario noté una presencia, me giré y...
- ¡Ahhh!
- ¿Necesitas ayuda?
- N...no... gr...gracias... Ya he terminado
- Muy bien, voy a necesitar su pasaporte y una foto
- ¿Tiene unas tijeras? Es que las fotos vienen sin cortar
- No te preocupes, las corto yo... ¿Cuál te corto?
- No se, la que salga más guapa
- Mmmmmm.... ¡¡La del centro!!
- ¬¬
- ^^
- Bien, pues ya está todo. Este papel (era el recibo de haber pagado la escuela) es importante que lo guardes.
- Si, si claro
- Cuando llegues a Tokyo lo pegas en la nevera para recordar que tienes que estudiar mucho.
- ;¬¬
¡Bah! Para que mentir. Me lo pasé muy bien con la señora, sus chistes, sus caras y la cancioncilla tipo concurso de la tele que tarareaba mientras comprobaba todos los datos.
Y allí dejé mi Pasaporte, en manos de la Loca Consular para volver a recogerlo al día siguiente (hoy), ahora si, con la pegatina que dice que puedo vivir en Japón 2 años.
Este ha sido el último trámite que he tenido que pasar en España. A partir de ahora voy a tener que lidiar con la administración japonesa... ¡Qué los Dioses nos pillen confesaos!今日は何?


Y con el pelo teñido de rosa... XD
ResponderEliminarEso, sin duda alguna, agilizaría el papeleo.
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