Querido Diario, soy yo, la Intrépida Arqueóloga que sigue cumpliendo (en medida de lo posibe) con sus encargos.
Antes que nada, permiteme hacer una presentación: Estos son Javi (a la izquierda, de azul) y Jesús (de morado).
A Javi le conocí el primer día en la escuela, a Jesús tardé un poco más. Desde entonces hemos estado juntos en numerosas aventuras niponas. Son mis mejores amigos y la verdad es que, en tan poquito tiempo, les he cogido mucho cariño.
Una vez echas las presentaciones, continúo con mi relato.
Antes de que se acabase el verano decidimos hacer una pequeña excursión a un monte cerca de Tokyo. El Monte Takao (高尾山) para ser más concretos.
El monte Takao es uno de los más famosos de Tokyo por estar cerca de la ciudad y por ser bastante accesible (el otro es el Mitake, que es más serio)
Quedamos en Shinjuku el sábado a las 9:30, en los tornos de la línea del tren que nos llevaba hasta allí. Fuimos todo el camino riéndonos porque en la web del monte hay un apartado de "preparativos" que más que decirte que ir de excursión parecía que te preparaban para ir a hacer la mili a Siberia.
En una hora y poco ya estábamos a los pies del Takao, delante de un cartel con las rutas.
Había bastante gente pero al haber un telesilla que te lleva hasta la mitad del camino, la mayoría de la gente no tenía pensado subir a pié.
Comenzó la excursión. Nosotros decidimos hacer la ruta número 1 (la roja) porqué era la que nos pareció más completita: viendo un templo y eso.
El comienzo de la excursión fue durillo, todo cuesta arriba y bastante empinada. También había tramos bastante largos con escaleras de esas tan molestas que te obligan a echar siempre el mismo pie. Pero como los japoneses son así, cada cierto tiempo había un templito con sitios para descansar.
Nosotros íbamos de cachondeo, parando en todos los templos y haciendo fotos. Por eso cada dos por tres nos adelantaban grupos de señores que nos miraban con cara de "y estos tres ¿qué hacen?"
El camino era muy bonito. Aquí los bosques son de cedro así que huelen muy distinto a los de Galicia o a los de la sierra. Además hay bichos simpáticos. Vimos una ardilla voladora (no me dio tiempo a sacarle una foto) escarabajos gordos y arañas de un tamaño poco normal. Además íbamos riéndonos por este cartel.
Simplemente te dice que, por favor, no tires basuras, pero había uno en cada curva. Teníamos la teoría de que era el mismo cartel y que los monos se reían de nosotros mientras subíamos.
Después de subir y subir y subir y bromear con el culo que se nos iba a poner con tanta cuesta, llegamos a la primera puerta del templo.
Hasta aquí llegaba el telesilla así que ya había más gente en los caminos, como este simpático grupo de abuelillas completamente equipadas para la ya comentada mili en Siberia.
Subimos un poco más por un camino rodeado de estatuas de budas y demonios sintoístas, farolillos rojos y tablillas de madera con el nombre de todos los patrocinadores del templo.
(A mi los zorros de los templos me dan mal fario...)
El camino seguía subiendo hasta la cima. Paramos a rezar en unos cuantos templos, los tres juntos: Javi a mi izquierda y Jesús a mi derecha, siempre así, desde que fuimos los tres a Kamakura.
Y por fin llegamos a la cima. Era una cima un poco rara porque había un bar y una tienda de recuerdos, pero era la cima del monte Takao: 600 metros sobre el nivel del mar. En los días claros puede verse el monte Fuji pero había demasiadas nubes así que...
Una vez arriba los japoneses sacaban sus bolitas de arroz o sus tupers con fideos fríos... ¡Pobriños! Nosotros extendimos una lona azul y...
¡Ay que rico que sabia el jamoncete y el lomito! ¿Y qué decir del salchichón y el quesito? Javi y Jesús no hacían más que decir que estaban en deuda conmigo por haberlo traído de España (un poco ilegalmente porque no se puede meter cerdo en Japón). Lo único que nos faltaron fueron las cervecitas. Aún así dimos buena cuenta de todo.
Después de la comida y un poco de descanso (vale, y unas cuantas copas de umeshu, licor dulce de ciruela) iniciamos el descenso. Para bajar elegimos otra ruta que parecía menos transitada y resulto ser preciosa.
Bajaba por un camino de tierra estrecho, empinado y lleno de raíces y piedras hasta un río. Allí había muchas cuevitas con estatuas de buda y otros dioses de las montañas. La gente les dejaba moneditas de un yen (1 céntimo) Yo saludé en todas, voy a estar bien protegida lo que queda de año. También conseguimos bajar hasta el río dónde nos refrescamos y estuvimos haciendo un poco el tonto con el agua (que sorprendentemente estaba muy limpia pero nada fría).
Y así llegamos al punto de partida. Dimos una vuelta por el pueblito pero lo estaban cerrando todo (eran las 5:30). Sólo una señora que vendía tomates a la puerta de su casa (caros, como todo) nos dijo al pasar "otskaresamadeshita!" algo así como "¡buen trabajo!". Nos hizo mucha ilusión.
La verdad es que fue una excursión muy divertida. Siempre me lo paso muy bien con los chicos.
Os dejo la única foto que tenemos los tres. Mira que hemos salido veces juntos y nunca se nos ocurrió hacernos una con el automático...
Antes que nada, permiteme hacer una presentación: Estos son Javi (a la izquierda, de azul) y Jesús (de morado).
A Javi le conocí el primer día en la escuela, a Jesús tardé un poco más. Desde entonces hemos estado juntos en numerosas aventuras niponas. Son mis mejores amigos y la verdad es que, en tan poquito tiempo, les he cogido mucho cariño.
Una vez echas las presentaciones, continúo con mi relato.
Antes de que se acabase el verano decidimos hacer una pequeña excursión a un monte cerca de Tokyo. El Monte Takao (高尾山) para ser más concretos.
El monte Takao es uno de los más famosos de Tokyo por estar cerca de la ciudad y por ser bastante accesible (el otro es el Mitake, que es más serio)
Quedamos en Shinjuku el sábado a las 9:30, en los tornos de la línea del tren que nos llevaba hasta allí. Fuimos todo el camino riéndonos porque en la web del monte hay un apartado de "preparativos" que más que decirte que ir de excursión parecía que te preparaban para ir a hacer la mili a Siberia.
En una hora y poco ya estábamos a los pies del Takao, delante de un cartel con las rutas.
Había bastante gente pero al haber un telesilla que te lleva hasta la mitad del camino, la mayoría de la gente no tenía pensado subir a pié.
Comenzó la excursión. Nosotros decidimos hacer la ruta número 1 (la roja) porqué era la que nos pareció más completita: viendo un templo y eso.
El comienzo de la excursión fue durillo, todo cuesta arriba y bastante empinada. También había tramos bastante largos con escaleras de esas tan molestas que te obligan a echar siempre el mismo pie. Pero como los japoneses son así, cada cierto tiempo había un templito con sitios para descansar.
Nosotros íbamos de cachondeo, parando en todos los templos y haciendo fotos. Por eso cada dos por tres nos adelantaban grupos de señores que nos miraban con cara de "y estos tres ¿qué hacen?"
El camino era muy bonito. Aquí los bosques son de cedro así que huelen muy distinto a los de Galicia o a los de la sierra. Además hay bichos simpáticos. Vimos una ardilla voladora (no me dio tiempo a sacarle una foto) escarabajos gordos y arañas de un tamaño poco normal. Además íbamos riéndonos por este cartel.
Simplemente te dice que, por favor, no tires basuras, pero había uno en cada curva. Teníamos la teoría de que era el mismo cartel y que los monos se reían de nosotros mientras subíamos.
Después de subir y subir y subir y bromear con el culo que se nos iba a poner con tanta cuesta, llegamos a la primera puerta del templo.
Hasta aquí llegaba el telesilla así que ya había más gente en los caminos, como este simpático grupo de abuelillas completamente equipadas para la ya comentada mili en Siberia.
Subimos un poco más por un camino rodeado de estatuas de budas y demonios sintoístas, farolillos rojos y tablillas de madera con el nombre de todos los patrocinadores del templo.
(A mi los zorros de los templos me dan mal fario...)
El camino seguía subiendo hasta la cima. Paramos a rezar en unos cuantos templos, los tres juntos: Javi a mi izquierda y Jesús a mi derecha, siempre así, desde que fuimos los tres a Kamakura.
Y por fin llegamos a la cima. Era una cima un poco rara porque había un bar y una tienda de recuerdos, pero era la cima del monte Takao: 600 metros sobre el nivel del mar. En los días claros puede verse el monte Fuji pero había demasiadas nubes así que...
Una vez arriba los japoneses sacaban sus bolitas de arroz o sus tupers con fideos fríos... ¡Pobriños! Nosotros extendimos una lona azul y...
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| Robada a Javi (jejeje) |
¡Ay que rico que sabia el jamoncete y el lomito! ¿Y qué decir del salchichón y el quesito? Javi y Jesús no hacían más que decir que estaban en deuda conmigo por haberlo traído de España (un poco ilegalmente porque no se puede meter cerdo en Japón). Lo único que nos faltaron fueron las cervecitas. Aún así dimos buena cuenta de todo.
Después de la comida y un poco de descanso (vale, y unas cuantas copas de umeshu, licor dulce de ciruela) iniciamos el descenso. Para bajar elegimos otra ruta que parecía menos transitada y resulto ser preciosa.
Bajaba por un camino de tierra estrecho, empinado y lleno de raíces y piedras hasta un río. Allí había muchas cuevitas con estatuas de buda y otros dioses de las montañas. La gente les dejaba moneditas de un yen (1 céntimo) Yo saludé en todas, voy a estar bien protegida lo que queda de año. También conseguimos bajar hasta el río dónde nos refrescamos y estuvimos haciendo un poco el tonto con el agua (que sorprendentemente estaba muy limpia pero nada fría).
Y así llegamos al punto de partida. Dimos una vuelta por el pueblito pero lo estaban cerrando todo (eran las 5:30). Sólo una señora que vendía tomates a la puerta de su casa (caros, como todo) nos dijo al pasar "otskaresamadeshita!" algo así como "¡buen trabajo!". Nos hizo mucha ilusión.
La verdad es que fue una excursión muy divertida. Siempre me lo paso muy bien con los chicos.
Os dejo la única foto que tenemos los tres. Mira que hemos salido veces juntos y nunca se nos ocurrió hacernos una con el automático...


Ahora debe estar poniendose las hojas bien bonitas con el color del Otonyo.
ResponderEliminarPD: Me acuerdo perfectamente,en la foto le estoy diciendo a Javi “atiende! Que la camara de mi movil tiene 16 megapixels”
Pues si, habrá que subir de nuevo antes de que haga más frío.
EliminarPor cierto, ya sabes que te queremos por los 16megapixeles de tu cámara... Igual que vosotros me quereis por mi GPS ¡Qué lo se yo!
Bueno, para empezar está bien, pero queremos más chicos guapos o no te sigo leyendo XD
ResponderEliminarYa sabes que a mí no me gusta pero haré un esfuerzo para buscar y poner más fotos de chicos guapos...
Eliminar¡Que bonito! Y que bien lo pasáis!! Que envidia ToT
ResponderEliminarLa verdad es que menos estudiar parece que hacemos de todo ¿Verdad? jejejeje
EliminarCómo mola el Takao, eh... Ahí arriba fabrican a los niños de Japón... Tú según vas subiendo no ves más que niños bajando...
ResponderEliminar¿Fabrican a los niños? Mira, eso no lo sabía... Pero menos mal que no me traje ningún souvenir... (¬ ¬)
EliminarPues tengo un par de excursiones pensadas
ResponderEliminarAhi lo dejo
PD: Atiende con loa 16megapixels
Miedo me dan tus excursiones... ¡¿Cúando nos vamos?!
EliminarEsta ha sido por el momento la entrada más cometada (5 personas) Pero según las estadísticas gana por mayoría de lecturas la entrada de los cosméticos (¡¡73!!)
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